domingo, 14 de abril de 2013

Manuel Bonillo Ossorio, una vida sencilla y honesta.





            A la edad de 94 años nos ha dejado Manuel Bonillo Ossorio, natural de la Aldea de La Mesa, en Carboneros. Un paisano de estas tierras de las Nuevas Poblaciones de Sierra Morena que durante su vida, tal vez sin ser consciente de ello, fue fiel al ideario universal de la gente sencilla y honesta que definió Mahatma Gandhi: “Posiblemente lo que hagas no sea importante, pero es importante que lo hagas”.

            Manuel Bonillo era nieto de uno de los mineros --con idéntico nombre y apellido que el suyo-- que vinieron de la comarca almeriense de Albox cuando a partir de 1861 comenzó un auge del plomo en el distrito minero de Linares-La Carolina. Eran llamados aquellos otros colonos los “tarantos” debido a sus familias numerosas y su procedencia de tierras de Almería. Los descendientes de muchos de ellos dejaron las galerías mineras y se agarraron a la tierra como agricultores y hortelanos. Fue el caso del padre de Manuel, Domingo Bonillo Collado, conocido por “Chivones”,  en cuya huerta, que aún se conoce por ese nombre, comenzó a trabajar el mayor de sus seis hijos, Manuel Bonillo Ossorio, a la edad de nueve años, hasta que con 17 años se alistó al bando republicano durante la Guerra Civil del 36/39. Concluida ésta pasaría otros tres años más de “mili” bajo el bando vencedor.

            De vuelta a su aldea su vida fue la de un hombre sencillo de campo, jornalero, aceitunero y hortelano, querido y respetado por su honradez, honestidad y esfuerzo en el trabajo, con el que junto a su esposa Emilia Avi Ibac sacó adelante, no sin mucho esfuerzo y tesón, a sus tres hijos Domingo, Juan Francisco y Manuel Jesús. Se hizo merecedor de la confianza de todos con cuantos trabajó, y del respeto de todos los que le conocieron.

Hasta no hace tanto tiempo, casi nonagenario, se le veía todos los días al amanecer encaminarse con su burra a su huerta, aquella de su padre en la que comenzó a trabajar siendo un niño aún. En ella labraba toda clase de hortalizas  de las que cada día presumía de que eran las más naturales pues no les ponía producto químico alguno, siendo coherente hasta el final de sus días con el entorno en el que pasó toda su vida y del que vivió.

            Descanse en paz Manuel Bonillo, quien desde la sencillez de su vida la hizo importante para quienes lo quisieron y quienes le respetaron durante casi el siglo de su sencilla y honrada existencia.


Publicado el Diario JAEN el domingo 14 de abril de 2013

(@suarezgallego)

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